Desplome histórico: por qué la cuarta temporada de The Witcher decepcionó tanto

19 noviembre 2025

El hechizo se ha roto: la cuarta temporada de The Witcher, lejos de los dragones y las profecías, ha desatado un verdadero vendaval de decepción tanto en crítica como en público. ¿Qué tiene esta nueva tanda de episodios que ha enfurecido a tantos fans y ha puesto contra las cuerdas el futuro de una de las franquicias más ambiciosas de Netflix?

Un cambio de rumbo que no convence

La cuarta temporada de The Witcher, estrenada el pasado 30 de octubre, llegaba arropada por una atmósfera de expectación (y, seamos honestos, un poquito de nerviosismo) tras la salida de Henry Cavill del papel de Geralt de Rivia. Su antorcha la recogió Liam Hemsworth, en lo que desde la producción se calificó como una etapa de renovación. Pero más que renovar, se podría hablar de ruptura. Para muchos espectadores, este relevo en el rol principal supuso una grieta en la identidad misma de la serie.

No fue una decisión tomada a la ligera: la showrunner Lauren S. Hissrich explicó que la partida de Cavill fue “simbiótica”, algo en lo que ambas partes estaban de acuerdo. Sin embargo, en los debates que hierven en la comunidad de seguidores, el consenso es claro: el nuevo Geralt no logra transmitir la misma presencia ni esencia que su predecesor. Y sí, el cambio se nota.

Los números no mienten (aunque a veces duelan)

Si algo caracteriza al desplome de la cuarta temporada son los datos, para nada mágicos. En Rotten Tomatoes, esta entrega apenas alcanzó un 56 % de aprobación crítica, estableciendo su propio récord… de mínimos, desde el arranque de la serie. ¿Y el público? Prepárate para el mal trago: los reportes la sitúan rozando un dramático 19 % (o incluso 18 %) de aprobación. Nada que ver con aquellas épocas doradas en las que la segunda temporada lucía un 95 % crítico y la tercera un más que envidiable 79 %.

La acogida en streaming también deja mucho que desear:

  • Sólamente 7,3 millones de visualizaciones en la primera semana.
  • Una caída de más del 50 % respecto al lanzamiento de la temporada tres.

Esto no sólo refleja un arranque titubeante, sino una preocupante tendencia: el interés inicial se diluye rápidamente y no se consolida una base de audiencia sólida. Cuando el conjuro de fidelización falla, es difícil salvar el reino.

Más allá del casting: ¿pérdida de identidad narrativa?

Aunque el nombre de Geralt ya no coincida con el rostro que tantos memorizaron, hay críticas que van mucho más allá de la sustitución en el casting. Diversos análisis (como el de un medio ruso recogido en Wikipedia) y consensos en Rotten Tomatoes coinciden en que la serie ha sacrificado su narrativa compacta para intentar un giro grandilocuente al estilo «Game of Thrones». ¿El resultado? Un desarrollo desprovisto de coherencia y frescura, una fiesta a la que cada vez se apuntan menos invitados.

Entre los comentarios críticos es común encontrar frases como: “Aunque Geralt de Rivia tiene un nuevo rostro, The Witcher en general está empezando a perder frescura en una cuarta temporada que prepara diligentemente el final de la serie sin ofrecer suficiente diversión por el camino”. Resumiendo: preparar un cierre está muy bien, pero ¿y el resto del viaje? Sin diversión ni identidad, la travesía se hace cuesta arriba.

El problema se extiende y la incógnita del final

El tropezón no sólo afecta a la serie principal. El spin-off cinematográfico The Rats: A Witcher Tale tampoco ha logrado escapar del naufragio, según los reportes. La caída de interés pone en duda los grandes planes de expansión del universo The Witcher dentro de Netflix.

Pero ojo: aún queda una carta bajo la manga. La quinta temporada está en desarrollo y promete ser el desenlace definitivo de la saga. El ambiente que la rodea, eso sí, es cualquier cosa menos luminoso. El fracaso de la cuarta ha dado un buen golpe a la confianza del público, erosionando la buena voluntad laboriosamente forjada en temporadas anteriores.

  • ¿Logrará la última entrega reconquistar a los seguidores?
  • ¿O será este el adiós —no precisamente glorioso— a lo que fue una de las mayores promesas de la fantasía moderna?

No queda más que esperar y mandar un par de señales mágicas (¡o un par de reviews positivas!) para que este universo pueda tener, al menos, una despedida digna. Porque si algo nos ha enseñado The Witcher, es que ni todos los monstruos ni todos los cambios de actor pueden acabar con la esperanza… aunque a veces se tambalee casi tanto como su última temporada.

Artículos similares

Valora este post

Leave a Comment

Share to...