Publicado: 09/08/2018
Policía sospecha que a taxista lo mataron por una mujer
Dueña de bodega que estuvo con él bebiendo se niega a declarar sobre la muerte de taxista, ocurrido en la noche del último martes.
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La esposa del taxista ignora el móvil del crimen.

@WebSatélite


La dueña de la bodega frente a la cual asesinaron al taxista José Abel Sánchez Gutiérrez (33), la noche del martes, se ha negado a declarar al respecto. Ella estuvo presente cuando un sicario le disparó siete veces por la espalda al chofer. Su testimonio ayudaría a identificar y capturar al homicida. Pero al parecer ha decidido guardar silencio. Así lo sostuvo el jefe de la policía en La Libertad, César Vallejos Mori, quien además agregó que el móvil del crimen sería pasional:


“Se cree que la mujer y el taxista tuvieron una relación ilícita, por eso ella se habría negado a colaborar con la policía”, explicó.   


Tras el asesinato de Sánchez, ocurrido en la cuadra 10 de la calle Santa Rosa, en Buenos Aires, los investigadores buscaron esa misma noche a la comerciante, pero esta decidió no conversar con ellos. Es más, nadie les dio razón de ella.


Sin embargo, al rehusarse, la testigo solo ha conseguido que las sospechas apunten a ella. Como se sabe, el taxista llegó a la bodega alrededor de las seis de la tarde, encendió a todo volumen la música de su auto y pidió dos cervezas. La mujer destapó las botellas y además sacó tres bancos de plástico para sentarse a beber con él. Junto a ellos estuvo también un hombre de contextura gruesa.


El sicario apareció dos horas después. Y tras presionar el gatillo, escapó en una moto lineal.


Lo que resulta extraño es que, luego del homicidio, tanto la mujer como el otro individuo se hicieron humo. Además, nadie sabe aún la identidad de este último. La policía no puede avanzar con la investigación si los principales testigos no declaran.

 

EN MICROS 


Antes de convertirse en taxista, José Sánchez trabajó primero como cobrador y después como conductor en la empresa California, cuya sede central se encuentra en La Esperanza, a solo tres cuadras de donde vivía.


Fue cuando conducía uno de los micros que tuvo un fuerte accidente de tránsito. Estuvo un buen tiempo en cama. Después, cuando por fin se recuperó, alquiló el taxi. De esta forma sacaba adelante a su familia. Era padre de dos niñas. La mayor de ellas cumplió 9 años un día antes del crimen.

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