Publicado: 08/01/2019
Narcos, la serie emitida por Netflix que impacta a nivel mundial
Los vínculos con los cárteles colombianos, corrupción, crimen organizado en territorio mexicano ha atrapado a millones de espectadores.
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La nueva apuesta de Netflix para atraer al espectador al mundo del crimen organizado.

@WebSatélite


La trama de esta nueva entrega de una serie que ha conseguido atrapar a millones de personas en todo el mundo se desarrolla en esta ocasión en México. Los guionistas han dejado atrás la era de Pablo Escobar en Colombia de las tres anteriores temporadas, las cuales sirvieron para alentar un género que combina la mafia y el culebrón, un género que ha provocado un verdadero impacto mundial.


La figura de Pablo Escobar se ha ganado un hueco en la literatura y la ficción audiovisual. En esta nueva temporada se pretende dejar atrás su influjo individual y contar nuevas tramas y entuertos en otro territorio: México.


Una temporada en la que abunda los peores tópicos


Esta serie es brillante, pero parece ser que en esta nueva entrega no se consigue superar el riesgo que encierra el contexto, y es que la complejidad del asunto les ha venido grande a Carlos Bernard y Doug Miró, quienes han optado por tomar el camino de los prejuicios, algo desacertado por su parte.


Sin embargo, apenas cayeron en esos arquetipos tendenciosos y viciados en las tres temporadas anteriores de “Narcos”, cuando la trama se desarrollaba en una Colombia en la que Pablo Escobar mostraba un panorama de guerra sin cuartel repleto de personajes oscuros que a veces presentaban resquicios de luz, un panorama en el que además del heroísmo y la villanía cabían muchos más matices.


Parece ser que todo ese esfuerzo de conveniente y sano relativismo se ha dejado atrás en esta nueva entrega de “Narcos”. En esta ocasión los guionistas no han dado en el clavo, y muestran que las cosas solo pueden ser blancas o negras cuando se afronta una compleja realidad.


La era Trump está causando estragos


Parece como si los creadores y guionistas de la serie se hubiesen dejado influenciar por la era Trump en esta nueva temporada, ya que han pretendido dar la razón a todos los que desconfían de lo que sucede de Tijuana para abajo. Hacen crecer el rechazo y excusan la discriminación. Además, pintan México como un país en el que únicamente existe la corrupción, el crimen organizado y la maldad.


Los únicos personajes mexicanos que se muestran en esta temporada de “Narcos” son delincuentes y prostitutas, no salen de ahí, ni siquiera cuando cuentan la historia de uno de los protagonistas de la serie, Kiki Camarena, un agente de la DEA. Hay que tener en cuenta que, aunque este personaje nació en México, posteriormente fue lanzado a la tierra de sus orígenes tras ser convenientemente reformado de sus vicios.


Miguel Ángel Félix Gallardo es otro de los personajes de esta nueva entrega de “Narcos”. Sin embargo, los guionistas tampoco se han molestado en darle ese carisma que otorgaron a Pablo Escobar, solo se han dedicado a contar cómo el rey de la marihuana en Guadalajara consiguió llegar a acuerdos con los cárteles colombianos e introducir otras drogas en Estados Unidos y Europa. A pesar de todo, la serie continúa siendo adictiva y convincente.


(Publirreportaje).

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