Publicado: 10/02/2019
La otra gran pelea del boxeador trujillano Romerito
Deportista pide los Laureles Deportivos por su trayectoria mundial que se consagró en la década de los ochenta.
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Orlando Romero pide los Laureles Deportivos.

@WebSatélite


Por las calles trujillanas vuelve a caminar un musculoso hombre, que exhibe unas llamativas sortijas doradas y una brillante calva. Cada cierta esquina, uno que otro peatón le pide tomarse una fotografía. “Tú estuviste a punto de ganarle a Ray ‘Boom Boom’ Mancini”, le recuerdan.


Orlando Romero Peralta -o ‘Romerito’, simplemente- acaba de volver a su tierra. Hace unos días dejó Madrid (España), ciudad donde radica y desarrolla una fructífera labor como empresario.


Hoy está de vuelta y planea una nueva pelea. El rival de turno no es de carne y hueso, sino el engorroso sistema burocrático peruano. ‘Romerito’ quiere -y es una petición justa- que el Gobierno le conceda los laureles deportivos. La lucha está por comenzar. Ojalá gane nuestro crédito trujillano.


HISTORIA DE ÉXITO


En 1983, la televisión y revistas se poblaron de superhéroes. No es exageración, pero Orlando Romero Peralta personificó por entonces a un personaje sin traje ni máscara, que peleaba con guantes sobre un ring, y que se metió en los corazones de miles de peruanos.


Tenía 23 años cuando se enfrentó a un joven Mancini.


“Me gustó el boxeo porque he visto las peleas de Muhammad Ali, Joe Frazier, Ken Norton. Y cuando me dediqué al boxeo, empecé a ganar”.


El boxeador trujillano ya había ganado sobre el ring a Rafael Pando, en 1979. Un año después a Domingo González y en ese 1980 logró el título latinoamericano tras vencer al colombiano Leonidas Asprilla.


FUERA DEL RING


Oficialmente, ‘Romerito’ se enfrentó 43 veces en toda su trayectoria deportiva, de las cuales alcanzó 36 victorias, 6 derrotas y 1 empate.


En el 86, cuelga los guantes para dedicarse a otras actividades, entre ellas motivar a los jóvenes a la práctica del deporte.


Desde ese mismo año, ‘Romerito’ buscó uno de los mayores títulos que le puede reconocer el Gobierno al deportista, en vida. Se trata de Laureles Deportivos del Perú, que son la máxima recompensa honorífica que la Nación confiare a quienes se han distinguido de manera excepcional en la práctica, labor o dirección del deporte.


“Con este reconocimiento, también estoy alentando que las autoridades apoyen a tanto talento deportivo que está olvidado”, resalta.


“El boxeo peruano tuvo una época muy buena. Ahora se ha acabado. Esperamos que aparezcan nuevas figuras, así como Linda Lecca y los hermanos Zegarra”, agrega. 

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