Publicado: 14/03/2018
En peligro más de 1700 alumnos por internos de la exFloresta
Directores del jardín Santa Ana y el colegio República de Panamá exigen que exinternos de La Floresta sean reubicados por la seguridad de los estudiantes.
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Los internos viven hacinados.

@WebSatélite


Más de 1700 alumnos del jardín Santa Ana y el colegio República de Panamá no iniciaron sus clases ayer debido a que los directores decidieron suspenderlas ante el riesgo de fuga de los internos de La Floresta. Ambas instituciones colindan con el antiguo local de la Escuela de Suboficiales de la Policía (situado en la esquina de la avenida España con la calle Brasil, en Torres Araujo), el cual hoy es ocupado por los infractores que en febrero protagonizaron dos motines con el lamentable saldo de cinco muertos.


Janette Álvarez Rodríguez, directora del centro inicial, anunció que no arriesgará la integridad física de los 460 niños de 3, 4 y 5 años de edad que ahí estudian. Desde hace semanas, ella y los padres de familia exigen a las autoridades que reubiquen a los adolescentes (aunque el jefe de la policía, general César Vallejos Mori, informó en su momento que el traslado se realizará recién el 25 marzo).


Como se sabe, un menor intentó escapar el sábado trepando una pared y saltando al jardín, situación que bien puede repetirse y poner en riesgo la vida de los niños.


Álvarez aseguró que ya todo se encontraba listo para el inicio de las clases, pero, para prevenir una tragedia, suspenderán las labores hasta que los internos sean llevados a otro lugar.


Por la misma razón, Juan Tacanga López, subdirector del colegio República de Panamá, sostuvo que las clases para los 600 alumnos de primaria y 700 de secundaria han sido suspendidas hasta el miércoles.


Por su parte, Edgar Castillo Espinoza, director del colegio particular Miguel Grau (situado en la avenida 29 de Diciembre, frente al local policial), expresó su preocupación y comentó que no descartan aplicar la misma medida.  


BAÑOS COLAPSARON


De otro lado, Janette Álvarez comentó que la inseguridad no es el único problema que ha generado la llegada de los infractores: los servicios higiénicos de la antigua escuela de la PNP limitan con dos aulas del jardín y los olores, en extremo nauseabundos, han invadido los ambientes. Resulta imposible que los alumnos permanezcan ahí. Al parecer las tuberías de los baños han colapsado por el hacinamiento.


El mismo defensor del Pueblo a nivel nacional, Walter Gutiérrez Camacho, confirmó que los 148 internos vivían en condiciones no saludables. Para tener una idea de la sobrepoblación, basta con mencionar que han sido distribuidos en cuatro salones que hoy sirven de dormitorios: dos grupos de 62 cada uno (los de mayor edad), uno de 20 (los de menor edad), y uno de 4 (los más peligrosos).

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