Publicado: 08/07/2018
Emoliente bien calientito para combatir el frío | Crónica
Al precio de un sol, esta tradicional bebida elaborada con plantas medicinales hace el milagro de curar enfermedades en cualquier estación.
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Basilio Rodríguez prepara emoliente desde los 14 años. Texto: Gustavo Rojas Obeso. Foto: Armando Castro.

@WebSatélite


Frente al frío de invierno, un vaso con emoliente llega a calentar el cuerpo. Aunque, por paradojas de la vida, en esta estación se reducen los clientes porque ellos prefieren guardarse en casa. Sin embargo, después de la caída del sol, Basilio Rodríguez (54), más conocido como Doctor, continúa preparando como todos los días esta “milagrosa bebida” para aliviar la salud.

En la esquina de la avenida América con Santa, se estaciona durante tres horas la carretilla de Rodríguez. De inmediato, las personas van asomándose. Entre taxistas, amas de casas, mecánicos aguardan su turno para escoltar al Doctor a la espera de su emoliente.

Basilio Rodríguez recuerda sus inicios de emolientero desde que tenía 14 años, luego que emigrara desde su natal Huamachuco. Durante largos años trabajó en las esquinas del Mercado Unión.  En ese entonces eran menos de diez personas los que se dedicaban a la preparación de esta bebida. Luego se convirtió en zapatero pero regresó a su actual oficio de preparar las bebidas que contienen propiedades medicinales.

El Doctor trabaja desde las 6 a 9 am todos los días y de 6 a 9 pm de lunes a viernes. Las bebidas van desde un Sol a tres Soles, dependiendo de la solicitud del cliente, si es emoliente tradicional o especial.

“Mucho depende del paciente que viene acá a hacer su tratamiento, pero de qué sirve si luego va a consumir su gaseosa. Por eso, si una persona diabética me dice cuánto tiene de azúcar en el cuerpo, yo sé lo que le voy a preparar, y esta bebida debe consumirla al pie de la letra, para que se sane”, afirma.

Los emolienteros tienen botellas con plantas medicinales como linaza, cebada, alfalfa, cola de caballo, uña de gato, boldo, entre otras. Cada una aporta algo positivo a la salud.

El aloe ayuda a cicatrizar heridas del estómago; la alfalfa es muy bueno en el tratamiento de tos, la linaza, combate el colesterol; y limón, que es un antiséptico y contiene vitamina C. En el caso del llantén, éste se ha utilizado muchos años atrás como medicina alternativa, como un antiinflamatorio porque contiene alcaloides.

Desde el 2014, el 20 de febrero se celebra el ‘Día del emoliente, quinua, maca, kiwicha y demás bebidas naturales tradicionales’, gracias a Ley aprobada por los congresistas que reconoce la labor ambulatoria de los emolientes como "vendedores de bebidas elaboradas con plantas medicinales en la vía pública y como microempresarios generadores de autoempleo productivo".


CON TRES MUJERES

Una persona sola no lo puede hacer todo. Es así como este puesto del Doctor promueve el trabajo de tres mujeres más. “No son mis señoras, dice Rodríguez entre risas, pero son mis trabajadoras que forman parte de toda la preparación del emoliente. En la casa, ellas tienen que hervir agua; lavar, desinfectar los vasos, recipientes y prepara los insumos que se van a utilizar”, agrega. Solo una la acompaña en la esquina de la avenida América.

Ella es Elizabeth Marín (28) que dejó su querido Venezuela por motivos sociales. “Vine hace tres meses y me instalé en una residencial por acá cerca. Y la dueña me dijo que estaban buscando una trabajadora para la preparación del emoliente, y sin dudarlo accedí”.

“En mi país, hay una bebida similar al emoliente que se llamaba guarapo, que para combatir el estreñimiento es muy bueno. Cuando alguien está mal, se toma uno de esos, y te curas. O si te sientes mal de la gripe, un eucalipto con limón y curado”, precisa.

Antes de despedirnos de Basilio Rodríguez, quien está orgulloso que varios universitarios se le hayan acercado a su puesto para que realicen sus tesis sobre el emoliente, me prepara un especial para la bronquitis. Con el secreto del buen sabor y todo al peso de cada ingrediente para que no sea amargo, como dijera él, de un sorbo entra todo al cuerpo y se siente que hace el milagro. Con esa precisión, él continúa preparando esta bebida, con mucho arte, porque hay más pacientes en esta fría avenida que prefieren curarse con esta bebida recetada por el mismo Doctor que lo tenemos al frente.

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