Publicado: 10/06/2018
El maestro del piano que afina las cuerdas para un lujoso concierto
Fernando Parrondo lleva más de 35 años dedicado al mantenimiento de este instrumento musical y su oficio le ha hecho merecedor de ser el representante peruano de la marca Yamaha a nivel mundial.
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Fernando Parrondo considera que el piano es su mejor amigo. Texto: Gustavo Rojas Obeso. Foto: Yessica Hilario.

@WebSatélite


Los espectadores disfrutan en el teatro de una hora y media de concierto de piano. La armonía de dicho instrumento no solo depende del artista en escena, también del hombre que está oculto escuchando el logro de su trabajo previo: haber afinado los teclados.

Fernando Parrondo es un trujillano que a sus 56 años tiene claro que ha depositado todo su amor y conocimiento por ese instrumento musical. Lo conoce en su perfección y en todas las variedades y marcas, durante 35 años. Su mayor logro fue ser representante peruano de Yamaha a nivel mundial.

Tras estudiar en el Politécnico Marcial Acharán, donde aprendió electrónica, emprendió años después un frustrado intento de postular una y otra vez a la Universidad Nacional de Ingeniería. Su derrota, le regaló lo más valioso de su vida: especializarse de manera empírica en el mantenimiento del piano, oficio que aprendió de su padre. Y este, por parte de unos alemanes, hace 50 años.

Parrondo se encuentra en el Teatro Municipal de Trujillo para hacerle un mantenimiento al piano de 500 kilos de marca  Steinway D, que será puesto en escena para un concierto. “Sería más interesante filmarlo porque acá hay movimiento”, me advierte. Él empieza a desarmar la parte principal que cubre las teclas del piano, y golpea cada una de ellas y se observa la cuerda que vibra al interior del instrumento, como una vena dentro del esqueleto.

“Toda esta parte la llamamos máquina del piano que comprende varias funciones para poder tocar. Todo es mecánico. Golpeo la cuerda a una novena de la extensión y sale el sonido. Al igual que en la guitarra, las cuerdas gruesas son para tonos bajos, mientras que las delgadas para los altos”, indica.

La cuerda menor mide 5 centímetros de largo, mientras que la mayor es de 2 metros con 50 centímetros, que es la cuerda que tiene 6 centímetros de grosor. Sin embargo, el especialista aclara que las medidas dependen de la marca del piano. “Mientras mayor es el calibre, más gruesa es la cuerda. El calibre 17 suma un milímetro de grosor. El calibre 19 supera más del milímetro. Sube cada cuarto de milímetros la cuerda. Si aquí tenemos de un 1.0 mm, luego será 1.025 mm, 1.05 mm, 1.075 mm, 1.1 mm. Y así es como van avanzando”, detalla Parrondo.

“Si no sabes nada de música, a todo el mundo yo le digo: qué observas en el teclado y la respuesta es que hay tres blancas y dos negras. A partir de eso, empiezan a repartirse las notas musicales”, precisa.

Gracias a la tecnología, Fernando utiliza una aplicación desde su celular para medir los Hertz por segundos que emiten los teclados. Sin embargo, es referencial porque el más fiel aparato se vale de su propio oído, que es irremplazable y preciso.

“Cuando no están compatibles las cuerdas, se escucha un ouououou; lo que significa que no están afinadas en los batidos. Y por ello, tenemos que pasar a corregir para que suenen iguales”. Cuando un piano está desarmonizado es cuando está desafinado.

El clima es un causante importante para la desafinación de las cuerdas. “Se desafinan por la humedad, la temperatura. Todo eso influye. Son objetos en dilatación entre ellos. Cada vez que se termina de escuchar la función, las cuerdas se desafinan. Incluso, antes y después. Afinarlo me tarda un promedio de 1 hora 30 minutos. De hecho, se desafinan las cuerdas más usadas. Incluso, las cuerdas se oxidan porque cuando trapean o llueve en el teatro, hace que la humedad y el agua se evapore lo que afecta a las cuerdas con el tiempo”, revela.

Fernando Parrondo fue invitado por una famosa tienda de instrumentos musicales para recibir una capacitación especial. A los 20 participantes, les otorgaron diploma. Sin embargo, días después 10 de ellos, incluido el trujillano, fue invitado para participar de otra capacitación a cargo de un canadiense. La felicidad llegó el día en que seleccionaron a tres finalistas en que se iban a disputar el honor de ser el representante de la marca Yamaha en Perú a nivel mundial. El ganador resultó ser el hombre que nació en la ‘Ciudad de la Primavera’, y es que, con sus ajustes y precisiones, era el único que emitía un armonioso sonido con los teclados.

Este hombre también merece los aplausos del espectador, porque de otra manera el piano no nos ofrecería un lujoso concierto, ese que solo lo tiene Fernando Parrondo en sus oídos.

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