Publicado: 12/08/2017
Pescadores que naufragaron durante 6 días viven de milagro
Jamás perdieron la esperanza, pese a que estuvieron a la deriva, sin alimento ni agua. Sobreviviente relata detalles de la experiencia y asegura que, ni bien se recupere, regresará al mar
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Espera recuperarse para volver a lo que considera su centro de trabajo: el mar.

En la tranquilidad de su casa, situada en el asentamiento humano Alberto Fujimori de Salaverry, el pescador Javier Jacobs Carvajal recuerda los dramáticos momentos que vivió junto a su compañero, ‘Chino Luján’, con quien  naufragó cuando surcaba el mar . Y pese a semejante experiencia, que bien pudo costarle la vida, asegura que espera recuperarse pronto para continuar con su oficio. 

 

ANGUSTIA EN ALTA MAR 

Javier y ‘Chino Luján’ partieron del puerto de Salaverry con dirección a las islas Guañape. Todo marchó bien, la pesca fue buena y  extrajeron media tonelada de raya, por lo que pronto pensaron en regresar a casa, pero debieron pasar seis días sin alimento ni agua para que se reencuentren con sus familias.


“Había escuchado a las ballenas pasar, pero jamás pensé  que se pondrían a jugar (…) me parece que una se enredó en el cabo (…) y hundió la proa y la jaló hasta abajo. Yo salí rápido a la superficie. Mi compañero apareció media hora después porque había quedado debajo del bote, que terminó volteado”, refiere el sobreviviente, con una calma envidiable.

 

PRIMEROS DÍAS 

Ya en el agua, y con la embarcación arruinada, los náufragos intentaron llegar a tierra. “Queríamos vivir –recuerda Javier–. Con la misma madera del bote hicimos unas paletas y tratamos de remar hasta la costa. En un punto nos acercamos a la orilla, pero por el excesivo viento y por la mar que se puso violenta ya no se pudo. (…) De ahí la corriente nos jaló y nos dejó frente a Trujillo”.


Con el transcurrir de las horas, Javier y su compañero se hundían en el fatalismo, así como su lancha lo hacía en las aguas frías. Pero la esperanza retornó al cuarto día.


“Pasó un barco, pero no nos hizo caso, y era más grande que la bolichera que nos rescató. Hicimos los movimientos de salvataje, con trapos, pero no nos hizo caso, para nada”, asevera el salaverrino, y agrega que en cierto momento decidieron que, de salvarse, jamás saldrían a la mar.


“Había hambre, pero teníamos que pensar en otra cosa… soñarlo. Todo se perdió, el botecito, su motor, el material (…) nosotros… la pesca, pero así es”, aseguró.

 

LA SALVACIÓN 

A las 6 a. m. del sexto día ocurrió por fin el milagro: Javier avistó a la bolichera Rosas II, de la empresa Austral, que había partido de Coishco rumbo a Paita. “Con la bendición de Dios, el capitán del bote, Enrique Santa Cruz, nos avistó (…) toda la tripulación se ha portado de las mil maravillas”, contó.


Ahora, debido a que ‘Chino’ Luján se puso mal,  los tripulantes del Rosas II retornaron a Coishco para que ambos reciban atención médica.


EL RETORNO 

Tras permanecer seis días sin alimento, flotando en el mar y soportando la inclemencia del clima, Javier Jacobs sufrió quemaduras e hinchazón  en las piernas y otras partes del cuerpo; sin embargo, planea retornar a su labor.


“Mi amigo se encuentra en Coishco (…) Yo sí volveré, claro, el mar es mi centro de trabajo, este es un pequeño percance, porque para morir nadie te dice: ‘Aquí vas a morir’. Cuando nos toca, nos toca”, dice, y recuerda que el doctor le ha recomendado 15 días de descanso.

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